Las galletas industriales, tipo maría, se han convertido en unas pocas décadas en el desayuno y merienda más habitual, sobre todo en niños, con el paso de los años han surgido multitud de variedades, con sabores, digestivas, rellenas, etc. Hay una enorme industria, grandes marcas, detrás de este alimento, que incluso algunos dietistas introducen en dietas pautadas, y lo que es más llamativo, suele ser un alimento muy habitual en hospitales. Vamos a ver por qué no son muy recomendables.
Algunos motivos para evitarlas:
- Enorme cantidad de azúcares simples. Encontramos en algunas marcas analizadas hasta un 29% de azúcar, es decir, casi un tercio de lo que tomamos es azúcar, ¡una barbaridad!. Incluso en las llamadas digestivas, nos topamos con cifras del 23 al 28% de azúcar. No he tenido en cuenta las que llevan chocolate o rellenos, las cifras se disparan. Aquellas que no llevan azúcar, debemos mirar qué tipo de endulcorantes químicos presentan. [El azúcar blanco, un auténtico peligro]
- Calidad de los cereales. La inmensísima mayoría utilizan harinas refinadas, blancas, generalmente de trigo, la menos interesante a nivel nutricional. Deberían emplear harinas integrales, recuerda que con un 30% de harina integral ya pueden poner en grande ‘INTEGRALES’, pudiendo ser el otro 70% harina blanca, míralo en los ingredientes.
- Calidad de los aceites. Aunque en los últimos meses se están poniendo la pilas, todavía muchas, muchísimas marcas siguen empleando aceite de palma, nada recomendable, también encontramos aceite de girasol refinado, grasa de coco, grasa de nabina, unas mezclas que dan mucho sabor, pero poco saludables.
- Larga lista de ingredientes. Para hacer unas galletas caseras apenas necesitamos 5-6 ingredientes, en las industriales podemos encontrar hasta 20-25 ingredientes para una simple galleta, un largo listado de conservantes, saborizantes, colorantes… muy alejado de un alimento natural. Te dejo un ejemplo.
TE DEJO AQUÍ ALGUNAS RECETAS DE GALLETAS CASERAS